
Volkswagen ha tardado seis años en tomar una decisión que confirma cómo está evolucionando su estrategia eléctrica. El sucesor del ID.4 (prueba) no será un ID.4 de segunda generación, ni tampoco sobrevivirá el ID.5 (prueba) como modelo independiente. Ambos dejarán paso en 2027 al Volkswagen ID. Tiguan, un SUV desarrollado exclusivamente como eléctrico pero respaldado por el nombre del modelo que más vende actualmente la marca en todo el mundo.
No se trata únicamente de una cuestión comercial. Volkswagen está desmontando poco a poco la barrera que había levantado entre sus automóviles eléctricos y el resto de la gama. Primero llegaron el ID. Polo y el ID. Cross. Ahora le toca al Tiguan, un nombre que acumula más de nueve millones de unidades vendidas desde 2007 y que desde 2017 ha sido el automóvil más vendido de todo el Grupo Volkswagen. El ID. Tiguan convivirá, además, con el Tiguan convencional, que seguirá ofreciendo motores de gasolina, diésel e híbridos.
Relacionado:
VW supera a Tesla en el mercado europeo de vehículos eléctricos
El movimiento supone al mismo tiempo el relevo de dos de los coches que inauguraron la primera gran ofensiva eléctrica de Volkswagen. Entre el ID.4 y el ID.5 se han fabricado más de 950.000 unidades, pero la compañía ha decidido que su siguiente SUV eléctrico de gran volumen se beneficie de una denominación que los compradores conocen desde hace casi dos décadas.
Más grande y habitable
VÍDEO| Prueba del CUPRA Raval: el urbano eléctrico que cambia las reglas del juego
Volkswagen recurre además a dos químicas diferentes. La batería pequeña, de 58 kWh netos, es LFP, mientras que la de 77 kWh utiliza celdas NMC. La primera admite hasta 105 kW en corriente continua y necesita aproximadamente 26 minutos para pasar del 10 al 80%. La batería grande eleva la potencia máxima a 165 kW y realiza la misma operación en unos 29 minutos. La carga en alterna queda fijada en 11 kW para ambas.
