VÍDEO| Prueba del Toyota C-HR+: nunca es tarde si la dicha es (tan) buena

Ya te hemos dicho en otras ocasiones que Toyota llevaba años observando el mercado eléctrico con una mezcla de prudencia y cálculo. Mientras otros fabricantes aceleraban su ofensiva a batería, la firma japonesa seguía apoyándose en una fórmula que le ha dado un resultado comercial impecable: la hibridación. Esa cautela le ha valido críticas, pero también le ha permitido llegar más tarde con productos más afinados. Y eso es, precisamente, lo que transmite este nuevo Toyota C-HR+ que ya pudimos conocer en persona hace algunos meses.

No estamos ante una simple versión eléctrica del conocido C-HR (prueba del phev). Tampoco ante un experimento para cumplir expediente. El C-HR+ es, probablemente, el modelo que mejor explica el cambio de paso de Toyota en movilidad cero emisiones. Y tras probarlo a fondo, la sensación es clara: la marca por fin tiene entre manos un eléctrico con argumentos reales para competir en el corazón del mercado.

Un diseño reconocible, pero con más empaque

En diseño es una mezcla entre un C-HR y un bZ4X - K.S. /></p><p>Aunque comparte base técnica con el <a href=bZ4X, este C-HR+ tiene una personalidad propia mucho más marcada. Toyota ha querido conservar la identidad visual del C-HR original, uno de sus modelos más llamativos de los últimos años, pero llevándola a un terreno más maduro y sólido. Se aprecia en la silueta de coupé, en la caída del techo, en los tiradores integrados en la carrocería o en una zaga muy trabajada desde el punto de vista aerodinámico. También en el alerón posterior, que no solo cumple una función estética, sino que ayuda a mejorar la eficiencia del conjunto. Todo ello contribuye a un coeficiente aerodinámico de 0,26, una cifra muy favorable para un SUV de este tamaño.

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En el frontal, la firma luminosa recuerda al resto de la familia C-HR, pero aquí el conjunto resulta más afilado y tecnológico. La trasera, por su parte, gana presencia con una línea LED que recorre todo el ancho del coche y refuerza esa sensación de anchura visual tan demandada en este segmento. Las llantas pueden ser de 18 o 20 pulgadas, según versión y acabado. Además, este nuevo modelo crece claramente respecto al C-HR híbrido. Llega a los 4,52 metros de largo y 1,87 metros de ancho, con una altura de 1,59 metros. Ese aumento de tamaño no es anecdótico: cambia por completo la percepción del coche y lo coloca en una categoría superior por presencia y por uso.

Por fin, un C-HR realmente amplio

Las plazas traseras por fin dan cabida a adultos sin problemas.  - K.S. /></p><p>Uno de los puntos débiles del Toyota C-HR convencional siempre ha sido su habitabilidad trasera. En este C-HR+ esa limitación desaparece casi por completo. El incremento de cotas se traduce en una s<strong>egunda fila mucho más aprovechable</strong>, con espacio suficiente para que viajen adultos con comodidad tanto por hueco para las piernas como por altura al techo.</p>
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También mejora la sensación de luminosidad, algo importante en un coche con una línea lateral tan marcada, gracias a una superficie acristalada más generosa. Incluso la anchura permite plantearse un uso ocasional para tres ocupantes detrás, algo que en muchos SUV compactos sigue siendo más teoría que práctica. Toyota además ha introducido detalles que se echaban en falta: salidas de aire para las plazas posteriores, conexiones USB y una sensación general de mayor cuidado en el enfoque familiar del modelo. No revoluciona el segmento en este apartado, pero sí corrige con acierto uno de los peajes que tradicionalmente acompañaban al diseño del C-HR.

El maletero posterior es grande, pero con unas formas poco regulares.  - K.S. /></p><p>El maletero también crece. Declara <strong>416 litros de capacidad</strong>, una cifra superior a la de las variantes híbridas y suficiente para responder a un uso cotidiano sin estrecheces. No es un espacio perfecto en formas, porque los pasos de rueda restan algo de regularidad, pero el conjunto está bien resuelto. <strong>El piso puede colocarse en dos alturas y hay un hueco específico para guardar los cables</strong> de recarga, algo especialmente útil teniendo en cuenta que no dispone de maletero delantero. No es un coche pensado para presumir de soluciones extravagantes, sino para ofrecer practicidad razonable dentro de un diseño con vocación emocional.</p>
<h3>Un interior más cercano al bZ4X que al C-HR</h3>
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