
No descubrimos nada al recordar que los fabricantes chinos de automóviles han subido como la espuma a nivel comercial en los últimos dos años. Su gran oferta y su aperturismo han sido dos de los factores que han beneficiado su crecimiento aunque el punto clave ha sido, sin duda, la generosa ayuda que han recibido por parte del Gobierno chino. Un apoyo que si bien ha contribuido a consolidar al gigante asiático como una potencia en coches eléctricos, una reciente auditoría detalla que no todos los subsidios recibidos se han otorgado de manera justa y adecuada.
Un estudio encargado por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT), en el que se ha estudiado con detenimiento cuál fue el programa de subvenciones a los vehículos eléctricos durante los años 2016 a 2020 para conocer si cumplían los requisitos, circunstancia que parece no haber sido así.
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El Grupo Chery (propietaria de Omoda, Jaecoo y Ebro) ha negado haber actuado de manera fraudulenta, argumentando que informó a las autoridades sobre la dificultad de obtener ciertos certificados de venta debido al tiempo transcurrido desde la comercialización de los vehículos. Según la empresa, el procedimiento seguido fue consultado previamente con los organismos oficiales, y sostiene que no existe dolo en sus declaraciones. BYD, por su parte, guarda silencio.
Y ahora, ¿qué?

