
La ingeniería española suma un nuevo avance en el campo de las energías renovables. En la II edición del Concurso Jóvenes Ingenieros/as por un Mundo Mejor, organizado por el Instituto de la Ingeniería de España (IIE), la madrileña Sara García, ingeniera de tecnologías industriales por la Universidad de Zaragoza y profesional en el Departamento de Desarrollo Eólico de Forestalia, ha sido galardonada con el tercer premio por el desarrollo de SunSaver, un software que calcula la potencia útil de instalaciones fotovoltaicas a partir de datos reales del territorio español.
El certamen, que busca reconocer proyectos con impacto positivo en la sociedad, la sostenibilidad y la innovación, distingue a jóvenes ingenieros menores de 35 años cuyas ideas contribuyen al avance de la transformación ecológica. El jurado valoró especialmente la capacidad de los proyectos para mejorar los procesos energéticos mediante soluciones tecnológicas concretas.
Un mapa tridimensional del sol en España
El proyecto de Sara García ha llamado la atención por su capacidad de integrar tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging) en el cálculo del rendimiento solar. Esta tecnología, utilizada habitualmente en topografía y cartografía, permite obtener mapas tridimensionales extremadamente precisos del terreno y las edificaciones.
“Gracias a los datos LiDAR, el programa contiene información real del mapa de España en 3D”, explica García. “Esto le permite conocer la altura exacta de cualquier punto, algo especialmente útil en cubiertas de edificios, y analizar los posibles obstáculos que podrían generar sombras, como edificaciones, vegetación o el propio relieve del terreno”.
El resultado es un nivel de precisión hasta ahora poco habitual en las herramientas de simulación fotovoltaica. En la mayoría de los programas existentes, los cálculos dependen de estimaciones sobre la altura del terreno o las pérdidas por sombreado. “En SunSaver, esas pérdidas se calculan con exactitud en cualquier punto del país”, afirma la ingeniera, subrayando la ventaja competitiva de su software frente a los métodos tradicionales.
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La ingeniería detrás del código
El camino hasta ese resultado no fue sencillo. El desarrollo de SunSaver supuso enfrentarse a uno de los grandes desafíos técnicos del proyecto: el manejo y procesamiento de los datos LiDAR. “El principal reto fue el manejo de los propios datos”, reconoce García. “Tienen una resolución muy alta y un gran volumen, lo que los hace difíciles de procesar y almacenar. Automatizar el pretratamiento de estos datos fue una de las partes más complejas del desarrollo”.
Detrás de esa automatización hay una combinación de ingeniería informática, matemática aplicada y conocimiento energético. El software analiza miles de puntos del terreno, calcula ángulos de inclinación, orientación, pérdidas por cableado, temperatura o acumulación de polvo, y determina el rendimiento real de una instalación fotovoltaica en función de su ubicación.
Además, SunSaver permite simular distintas configuraciones de paneles solares, lo que amplía su utilidad en la fase de diseño de proyectos. “Ofrece la posibilidad de seleccionar diferentes inclinaciones y orientaciones”, detalla García. “De esta forma se pueden comparar múltiples escenarios de captación solar y determinar cuál ofrece el mayor aprovechamiento energético según las condiciones específicas del entorno”.
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Una herramienta para la transición energética
Más allá de su valor técnico, SunSaver tiene un impacto directo en la expansión de las energías renovables en España. Según su creadora, esta herramienta puede “optimizar tanto instalaciones solares ya existentes como nuevos diseños, ayudando a obtener el máximo rendimiento de cada sistema”.
En un contexto en el que España busca consolidar su liderazgo en energía solar —el país superó los 25 GW de potencia instalada en fotovoltaica en 2024—, soluciones como SunSaver representan una pieza clave para aumentar la eficiencia y reducir costes. “Contribuye a impulsar un desarrollo más eficiente y sostenible”, asegura García. “Y eso es fundamental para seguir avanzando hacia un modelo energético más limpio y competitivo”.
El germen del proyecto se remonta a sus años de estudiante. García desarrolló SunSaver como parte de su trabajo durante el máster habilitante en Ingeniería Industrial en la Universidad de Zaragoza. “La mayor parte del desarrollo la realicé durante mis años de estudio, pero una vez empecé a trabajar en Forestalia, pude mejorarlo gracias a la experiencia de mis compañeros y a su simulación en casos reales”, recuerda.
Su paso por el Departamento de Desarrollo Eólico de la empresa aragonesa le permitió probar la herramienta en proyectos energéticos de gran escala y adaptarla mejor a las necesidades del sector. “Pude incorporar mejoras derivadas de la práctica profesional, haciendo que el software resultara más versátil y aplicable en contextos reales de diseño y planificación”, añade.
Esa combinación entre la rigurosidad académica y la aplicación práctica es, probablemente, una de las claves del éxito del proyecto. SunSaver no se limita a ser un ejercicio teórico, sino una herramienta operativa con potencial de integración en los procesos actuales de ingeniería solar.

