
El mercado asegurador energético atraviesa un escenario cada vez más complejo, marcado por la aparición de nuevos riesgos tecnológicos, legales, climáticos y operativos que están obligando a revisar tanto las coberturas como la forma de valorar los proyectos. El desarrollo del almacenamiento con baterías, el incremento de los incidentes de ciberseguridad, los fenómenos meteorológicos extremos y las tensiones en las cadenas de suministro están elevando la incertidumbre para las compañías energéticas y, especialmente, para las pequeñas y medianas empresas.
Así lo explica Rafael Real, CEO de Helix Energy, quien advierte de que el sector asegurador no siempre ha sido capaz de acompasar su conocimiento a la velocidad con la que está evolucionando el sistema energético. A su juicio, la transformación tecnológica está introduciendo instalaciones, equipos y modelos de negocio sobre los que todavía existe un conocimiento limitado en el mercado asegurador, mientras que los riesgos tradicionales también están cambiando.
Un mercado asegurador cada vez más exigente
Real señala que esta situación se refleja especialmente en el endurecimiento del mercado. La oferta aseguradora se ha reducido en determinadas actividades y algunos riesgos, como la hidráulica, la fotovoltaica o determinadas instalaciones eólicas, presentan mayores dificultades para encontrar coberturas adecuadas.
A ello se suma que las pymes energéticas afrontan en muchos casos riesgos similares a los de las grandes compañías, pero con una capacidad mucho menor para asumir primas elevadas, franquicias importantes o las condiciones que exige el mercado internacional. El responsable de Helix Energy considera que existe todavía una brecha entre las necesidades de estas empresas y la oferta disponible en el mercado asegurador.
Entre los nuevos focos de preocupación aparecen las baterías de almacenamiento. El desarrollo del litio y de las instalaciones BESS plantea un riesgo que, según Real, genera todavía incertidumbre entre las aseguradoras debido a la falta de histórico suficiente y al conocimiento limitado sobre el comportamiento de estas tecnologías.
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El cambio climático también está modificando el mapa de riesgos. Episodios de lluvias torrenciales, inundaciones, incendios o granizo pueden incrementar la exposición de determinadas instalaciones y obligan a tener cada vez más en cuenta su localización geográfica.
En este contexto, Real defiende que las pólizas deben adaptarse a las características concretas de cada activo y revisarse a medida que cambian su valor, tecnología o entorno de operación. La exposición no es la misma para todas las instalaciones y la ubicación se convierte en un factor cada vez más relevante a la hora de determinar las condiciones de aseguramiento.
El apagón abre el debate sobre las responsabilidades
El apagón registrado en España ha añadido, además, una nueva dimensión al debate sobre las responsabilidades y las coberturas dentro del sistema eléctrico. Real sostiene que las empresas distribuidoras fueron principalmente perjudicadas por el incidente y considera que no deberían asumir responsabilidades que no les correspondan.
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En su opinión, la magnitud potencial de las reclamaciones hace necesario disponer de reglas claras y transparentes que permitan determinar quién debe responder ante los daños ocasionados. El CEO de Helix Energy evita atribuir una causa única al apagón y apunta a la complejidad del incidente, al tiempo que distingue entre la posición de las distribuidoras, la comercialización y la generación.
Más especialización para las pymes
Para Helix Energy, todos estos cambios ponen de manifiesto la necesidad de que el mercado asegurador evolucione al mismo ritmo que el propio sistema energético. La compañía apuesta por un modelo más especializado, especialmente para las pymes, que permita adaptar las coberturas a las características y capacidad económica de cada empresa.
La cuestión resulta especialmente relevante en un mercado en el que las pequeñas y medianas compañías pueden estar expuestas a riesgos similares a los de grandes grupos energéticos, pero cuentan con muchos menos recursos para asumir las condiciones de las pólizas.

