
La actual crisis energética internacional, espoleada por el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, ha vuelto a situar la seguridad del suministro en el centro del debate europeo. Mientras que gran parte de Europa Occidental ha visto cómo su capacidad industrial se erosionaba (con el cierre o transformación de 35 refinerías desde 2009), España destaca por un sistema de refino complejo, moderno y flexible, con el que garantiza su propio abastecimiento y se consolida como polo de estabilidad en un contexto de extrema volatilidad.
Repsol, BP y Moeve, que operan toda la infraestructura de refino en España, avanzan una transformación que busca asegurar que sus activos puedan adaptarse a disrupciones en las rutas comerciales tradicionales del petróleo.
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“Para Repsol, el impacto del cierre de Ormuz ha sido mínimo,” según indican fuentes de la compañia a El Periódico de la Energía. “La clave reside en su capacidad para tratar más de 100 tipos de crudo diferentes gracias a inversiones históricas en esquemas de conversión profunda.” Actualmente, su suministro de crudo está altamente diversificado de la siguiente forma: el 60% proviene de América, un 30% de África y apenas un 6-7% de Oriente Medio.
La compañía opera cinco centros industriales estratégicos en España que funcionan de forma interconectada las 24 horas como una sola unidad operativa: Cartagena, Tarragona, A Coruña, Puertollano y Muskiz (Petronor).
Ante la crisis actual, Repsol ha reforzado su logística para incrementar un 25% su producción histórica de queroseno, alcanzando los 465 millones de litros mensuales a partir de mayo. Esta capacidad de adaptación reafirma el papel estratégico de una industria que sostiene el 97% de la energía del transporte y el 50% de las materias primas de la química española.
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En el arco mediterráneo, la refinería de BP en Castellón se ha consolidado como una infraestructura crítica de alcance global. Con más de 2.000 millones de euros invertidos desde su adquisición, la planta no solo es un motor económico para la Comunidad Valenciana, sino que representa aproximadamente el 85% de la producción de energía de la región. Este centro es responsable de suministrar gran parte del queroseno que consumen aeropuertos como Barajas o El Prat.

