
La ampliación en 220 millones de euros de la convocatoria PRTR-REPOTEN 2 es una noticia positiva para el sector energético español y un mensaje claro: existe interés inversor, capacidad industrial y voluntad política para acelerar la modernización del parque eólico español. La elevada demanda registrada en esta convocatoria demuestra que la repotenciación eólica ya no es una posibilidad futura, sino una necesidad estratégica actual para España.
Nuestro país fue pionero en el desarrollo eólico europeo. Los parques instalados en los años noventa se ubican en emplazamientos de extraordinaria calidad de recurso eólico. Hoy, la tecnología permite multiplicar la eficiencia de esas instalaciones mediante aerogeneradores más potentes y con mayores capacidades operativas.
Repotenciar significa precisamente eso: generar más energía con menos máquinas, mayor eficiencia tecnológica y un mejor aprovechamiento de infraestructuras ya existentes. Es una de las fórmulas más eficaces para acelerar la transición energética. Permite incrementar la producción renovable, reducir el impacto territorial, mejorar la integración ambiental y reforzar la estabilidad del sistema eléctrico. Además, asegura carga industrial, empleo cualificado, nuevos ingresos para los ayuntamientos y actividad económica en zonas rurales donde la eólica lleva décadas generando desarrollo.
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Buena dirección
Por ello, la ampliación presupuestaria de esta convocatoria es un paso en la buena dirección. Refleja una realidad incontestable: por un lado, el sector quiere invertir, modernizar y seguir aportando soluciones al sistema energético español; por otro lado, el instrumento público de fomento de la inversión funciona y da confianza.
No obstante, a las ayudas económicas, hay que darles visión de medio plazo y acompañarlas de un marco regulatorio adaptado a la realidad de la repotenciación con varios aspectos.
Hoy, uno de los principales retos de España es terminar de definir el marco específico y homogéneo para la tramitación de estos proyectos, acorde a la normativa europea. La seguridad jurídica, la coordinación entre administraciones y la reducción de plazos son hoy, más que nunca, factores decisivos. Aunque lasrepotenciaciones ya son consideradas “proyectos energéticos preferentes” aun queda por concretar cómo se va a agilizar, facilitar y asegurar su tramitación.
En la actualidad todavía deben afrontar procedimientos equivalentes —o incluso más complejos— que los exigidos para un parque completamente nuevo. Esto genera una contradicción que esperamos se pueda solventar en breve: hablamos de instalaciones ya existentes, ubicadas en zonas con tradición eólica consolidada, conectadas a infraestructuras ya desarrolladas y cuyo objetivo es precisamente mejorar la eficiencia tecnológica y ambiental del emplazamiento.
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Demasiada presión a la inversión
Hay también otros factores que están presionando las decisiones de inversión: el elevado riesgo de judicialización incluso en proyectos autorizados; las nuevas exigencias ambientales que han venido surgiendo durante la vida de parque original y la incertidumbre sobre futuros condicionantes regulatorios; las limitaciones de acceso y capacidad de evacuación; o las restricciones técnicas en la operación del sistema eléctrico y los vertidos renovables que afectan cada vez más a la rentabilidad de las instalaciones.
Cómo conseguir ordenar desde las Administraciones la gran renovación del parque eólico español es un reto importante. Muchos parques eólicos que superan los 20 o 25 años de operación siguen funcionando de manera competitiva, con total seguridad y en convivencia consolidada con el entorno local.

