
La guerra en Oriente Medio ha provocado graves interrupciones globales en el suministro de petróleo y gas, con daños y paradas reportadas que afectan a plantas de gas natural licuado (GNL), refinerías, terminales de combustible e instalaciones críticas de conversión de gas a líquidos en toda la región.
Relacionado:
Trump, tras el bombardeo iraní a un complejo de gas qatarí: «Israel no volverá a atacarlo»
Según estimaciones de Rystad Energy, los costes de reparación y restauración de la infraestructura energética hasta la fecha podrían alcanzar al menos los 25.000 millones de dólares, basándose en una evaluación inicial de las instalaciones afectadas, y se espera que aumenten aún más. Es probable que el gasto esté impulsado principalmente por la ingeniería y la construcción, seguidas de equipos y materiales.
Al evaluar los costes de reparación y los plazos completos de restauración según los distintos niveles de gravedad, destaca claramente un caso excepcional en la ciudad industrial de Ras Laffan, en Qatar, donde la destrucción de las plantas de GNL S4 y S6 ha provocado una situación de fuerza mayor y una reducción del 17% en la capacidad, equivalente a aproximadamente 12,8 millones de toneladas anuales (Mtpa).
Sin embargo, el capital por sí solo no será suficiente para restaurar la instalación, ya que la recuperación total podría tardar hasta cinco años. Esto se debe a que las turbinas de gas de gran tamaño necesarias para alimentar los compresores principales de refrigeración de GNL solo son suministradas por tres fabricantes de equipos originales (OEM) a nivel mundial, todos los cuales comenzaron 2026 con retrasos en la producción de entre dos y cuatro años, impulsados por la demanda derivada de la electrificación de centros de datos y el cierre de plantas de carbón.
La recuperación, cuestión de tiempo
“La recuperación de la región del Golfo estará definida menos por el capital financiero y más por limitaciones estructurales. Mientras que algunos activos podrían restaurarse en cuestión de meses, otros podrían permanecer fuera de servicio durante años. Más allá de la situación del estrecho de Ormuz, cada día con infraestructura dañada o paralizada aleja aún más la capacidad de producción previa a la guerra”, dice Audun Martinsen, responsable de investigación de cadena de suministro en Rystad Energy.
“El yacimiento offshore South Pars de Irán y la instalación de Ras Laffan en Qatar destacan como casos especialmente preocupantes. La magnitud de los daños y los largos plazos de entrega del equipo crítico podrían dar lugar a una recuperación lenta en Ras Laffan, mientras que la exclusión legal de Irán de las cadenas de suministro occidentales significa que tendrá que depender de contratistas chinos y nacionales, un enfoque técnicamente viable pero potencialmente más lento y costoso. Las reparaciones urgentes tendrán que priorizarse frente a las expansiones planificadas”, añade.
El complejo de Ras Laffan, el corazón energético de Qatar

