
Japón no está completamente protegido frente al impacto del cierre del estrecho de Ormuz. Aunque solo el 6% de sus importaciones de gas natural licuado (GNL) pasan por esa ruta, su alta dependencia de los precios internacionales lo deja vulnerable a subidas globales, según una nota informativa de IEEFA.
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El coste de las importaciones se dispara
La experiencia tras la guerra de Ucrania lo evidencia: entre 2021 y 2022, el coste de las importaciones de GNL se disparó un 65% en dólares y un 98% en yenes, pese a una ligera caída del volumen. Un patrón similar empieza a repetirse tras el conflicto con Irán, con fuertes alzas en los precios spot.

