
El próximo viernes conoceremos, o no, las causas del apagón del 28 de abril que sufrió la Península Ibérica y que dejó sin luz a 60 millones de personas durante más de 15 horas aproximadamente.
Han pasado cinco meses de ese fatídico día y nadie se responsabiliza de lo ocurrido, dejando a las empresas y consumidores sin saber a quien reclamar las pérdidas ocasionadas en esas horas, cuya cantidad podría ascender a miles de millones de euros.
Ahora, un reciente informe vuelve a señalar a España como uno de los países más expuestos a grandes apagones como el sufrido el 28A y todo por culpa de las escasas interconexiones eléctricas con el resto de socios europeos.
La consultora Ember señala que varios ejemplos muestran cómo los interconectores ayudaron a estabilizar las redes durante incidentes que de otro modo podrían haber tenido consecuencias mucho más graves.
Uno de estos ejemplos fue el apagón del pasado 28 de abril que consiguió levantar el suministro gracias a las interconexiones eléctricas ya que algunas centrales fallaron más de la cuenta.
Dicho informe que a pesar de la confiabilidad de la red eléctrica europea, el 55% del sistema eléctrico europeo tiene opciones limitadas de importación de electricidad, y eso aumenta el riesgo de apagones. España, Irlanda y Finlandia están particularmente expuestos, con muy poco apoyo de sus vecinos en caso de incidentes en la red. (Ver gráfica)
Bruselas ayudará a España a tener nuevas interconexiones energéticas con la financiación de buena parte de los proyectos
El caso de Polonia
Ember destaca varios ejemplos de cómo los interconectores ayudaron a que no se produjesen varios apagones en el Viejo Continente. Uno de ellos fue el caso de Polonia.
El 17 de mayo de 2021, un error humano provocó el mal funcionamiento de una subestación de alta tensión en Polonia, Rogowiec. La subestación suministra energía a la red eléctrica polaca desde la mayor central eléctrica del país, Bełchatów. El incidente desconectó repentinamente alrededor de 3,5 GW de capacidad del sistema y provocó una caída de 158 MHz en la frecuencia de la red, justo por debajo del búfer de 200 MHz Esto pondría al sistema en estado de emergencia.
El Área Síncrona de Europa Continental absorbió la desviación de frecuencia incrementando los flujos de los países vecinos. Estos flujos alcanzaron instantáneamente los 4,5 GW, unos 2,3 GW más de lo permitido. Se registró una carga significativa en las líneas eléctricas del oeste de Polonia: cinco líneas operaban a más del 100% de su capacidad, dos de ellas por encima del 120%, por lo que se generó un riesgo de sobrecarga. Estas infracciones fueron resueltas por los operadores de sistemas de transmisión (OST) de Polonia y Alemania, quienes limitaron los flujos y restauraron la frecuencia a su valor nominal en 30 minutos.

