
El número de nuevos anuncios de proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC) en Europa ha caído drásticamente durante los últimos tres años. Una serie de cancelaciones en 2025 pone de manifiesto los obstáculos económicos y técnicos que enfrentan estos proyectos para llegar a una decisión final de inversión.
El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) espera que continúe la debilidad en los anuncios de nuevos proyectos y que aumenten las cancelaciones. Esto plantea dudas sobre si la CAC podrá desplegarse a la escala necesaria para cumplir los objetivos europeos de descarbonización.
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La cartera europea de proyectos potenciales de CAC aumentó significativamente entre 2018 y 2023, período en el que se anunciaron 317 proyectos relacionados con la captura, el transporte y el almacenamiento de carbono. Políticas de la Unión Europea como la Ley Europea del Clima, que convierte en jurídicamente vinculante la neutralidad climática para 2050, y el paquete legislativo Fit for 55, impulsaron este auge de actividad. Ambas iniciativas promueven un mayor uso de la CAC para apoyar la neutralidad climática de la UE.
Europa quiere convertir las minas de carbón en plantas de captura y almacenamiento de CO2
La introducción de los llamados clústeres industriales tipo “hub-and-spoke” a principios de 2020 eliminó algunas de las barreras iniciales al permitir que varios proyectos compartieran infraestructuras de transporte y almacenamiento de CO₂. Al mismo tiempo, la CAC pasó a ocupar un lugar central en las estrategias de producción de hidrógeno azul, mientras que el marco regulatorio comenzó a ofrecer una mayor claridad.
La realidad se impone
Más recientemente, se ha observado una marcada disminución en los nuevos anuncios de proyectos CAC en Europa. Estos alcanzaron un máximo de 100 proyectos en 2021, pero descendieron hasta 24 en 2025.
Los retrasos generalizados en los proyectos y los desafíos regulatorios están socavando las aspiraciones europeas en materia de captura y almacenamiento de carbono
Cualquier desviación respecto al calendario previsto o a las tasas de captura incrementará los costes, que ya son elevados. Los costes de captura, transporte y almacenamiento de CO₂ oscilan entre 133 dólares por tonelada para proyectos de biocombustibles y 244 dólares por tonelada para operaciones en plantas químicas.
Estas cifras son considerablemente superiores a los precios actuales del ETS en la UE y el Reino Unido, situados en aproximadamente 91 dólares y 52 dólares por tonelada, respectivamente.
La diferencia entre el coste de instalar y operar sistemas CAC y el precio de los derechos de emisión implica que los contaminadores tienen pocos incentivos económicos para adoptar esta tecnología. Cubrir esa brecha requerirá subvenciones públicas, lo que supondrá una carga adicional para los gobiernos en un contexto de creciente restricción fiscal.
Dadas las dificultades técnicas y económicas que enfrenta lal CAC como herramienta de descarbonización, parece poco probable que la cartera europea de proyectos de captura y almacenamiento de carbono experimente una recuperación significativa en el corto plazo.
