
Las expectativas iniciales de un sólido crecimiento estacional y estructural en el mercado mexicano del gas y la electricidad han experimentado un descenso debido a una serie de factores, entre ellos las condiciones meteorológicas, según afirma Wood Mackenzie en el informe “El mercado mexicano del gas y la electricidad pierde impulso: ¿hay perspectivas de recuperación?”. Esta tendencia pone de relieve la rapidez con la que pueden evolucionar las condiciones del mercado en el sector energético mexicano.
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“Hay varios factores que contribuyen a esta caída a corto plazo de los flujos, impulsada por una combinación de efectos climáticos estacionales y cambios en la dinámica de la oferta y la demanda”, afirma Ricardo Falcón, director de investigación de Wood Mackenzie. “La temporada de lluvias enfrió el clima, lo que redujo la necesidad de energía y, al mismo tiempo, ayudó a rellenar los embalses, lo que aumentó la disponibilidad de energía hidroeléctrica. Esto ha provocado una caída en la generación de las unidades de ciclo combinado y turbogás”.
Tendencias de calentamiento aceleradas
Los retos climáticos a los que se enfrenta México van más allá de las variaciones estacionales típicas. “México está experimentando tendencias de calentamiento aceleradas en comparación con los promedios mundiales, lo que lo hace especialmente vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos que pueden afectar drásticamente a la demanda de energía”, añadió Antonio Velázquez, analista de investigación sénior de Wood Mackenzie. Si bien la intensa temporada de lluvias actual ha proporcionado un alivio temporal gracias al aumento de la generación hidroeléctrica, la amenaza inminente de «la canícula» —el período de ola de calor extremo del verano— podría revertir rápidamente estas condiciones.
Por otra parte, las interrupciones por mantenimiento han afectado a las operaciones. Por ejemplo, en el caso de la terminal de licuefacción offshore Altamira FLNG1, las interrupciones han provocado que la demanda de gas de alimentación se reduzca a cero o casi a cero en tres ocasiones. Estas interrupciones programadas han tenido repercusiones notables, en parte inesperadas, en las exportaciones de gas por gasoducto desde el sur de Texas (STX) a México.

