El «hierro renovable» como alternativa al gas natural

Mark Verhagen, CEO de RIFT

La startup neerlandesa Renewable Iron Fuel Technology (RIFT) ha dado un paso relevante hacia la comercialización de una de las tecnologías más disruptivas para eliminar los combustibles fósiles de los procesos industriales. Entrevistamos a su CEO, Mark Verhagen, sobre su propuesta tecnológica y la reciente inyección de capital de 113,8 millones de euros destinada a escalar su sistema de calderas de polvo de hierro. Esta solución busca resolver el complejo reto del calor industrial, responsable de más de un tercio de las emisiones globales de CO2 vinculadas a la energía, mediante un ciclo de combustible circular que no genera emisiones directas.

Esta ambiciosa ronda de financiación incluye una Serie B de 83,1 millones de euros liderada por el fondo de pensiones PGGM e Invest-NL, a la que se suma una subvención de 30,7 millones de euros del Fondo de Innovación de la UE. Con este respaldo financiero, la firma con sede en Eindhoven planea construir su primera planta de producción de combustible a escala comercial y desplegar sus calderas en una decena de instalaciones industriales para 2029, consolidándose como el principal referente de esta tecnología en el mercado europeo.

 /></p><h3>Un ciclo cerrado: el hierro como batería química</h3>
<p>El funcionamiento del sistema de RIFT es, en esencia, similar al de una batería recargable, pero a escala térmica. El proceso comienza introduciendo polvo de hierro muy fino en una caldera especializada. Al inyectar aire y una chispa, el metal se quema generando un calor intenso de unos 250 °C, ideal para producir el vapor o agua caliente necesarios en industrias como la alimentaria, papelera o química. A diferencia de los hidrocarburos, la combustión del hierro no emite dióxido de carbono; el único residuo resultante es el óxido de hierro (el óxido común).</p>
<p>Ese óxido se recoge y se somete a un proceso de "recarga" mediante hidrógeno. Al combinarlo con este gas, el óxido desprende agua y se convierte de nuevo en polvo de hierro listo para ser quemado otra vez. Esta capacidad de reciclaje infinito permite que el hierro actúe como un vector energético denso, seguro de transportar y fácil de almacenar a largo plazo, superando algunas de las barreras logísticas que presenta el hidrógeno puro.</p>
<h3>Superando el reto de la escala industrial</h3>
<p>A pesar de la elegancia del ciclo químico, la transición del laboratorio a la fábrica real conlleva desafíos técnicos inéditos. En declaraciones a El Periódico de la Energía, Verhagen señala que el obstáculo fundamental no ha sido la teoría, sino la práctica de la ingeniería a gran escala, en concreto "escalar la tecnología desde los sistemas piloto hasta la operación industrial". Aunque la compañía utiliza componentes y principios de ingeniería ya conocidos en la industria, la forma en que se combinan en su sistema es nueva y subrayan que "cada paso en el escalado del sistema representa una primicia mundial".</p>
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