
Corea del Sur se prepara para dar un salto decisivo en su transición energética con el objetivo de alcanzar 100 gigavatios (GW) de capacidad renovable instalada para 2030, una meta que podría reducir a la mitad su factura anual de electricidad generada con combustibles fósiles y reforzar su seguridad energética en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados.
Corea del Sur construirá 10 megaparques solares para 2030 mientras expande renovables por la guerra
Un informe elaborado por las organizaciones Ember y Global Energy Monitor sostiene que este objetivo permitiría disminuir los costes anuales asociados a la generación eléctrica basada en combustibles fósiles desde unos 25.000 millones de dólares hasta aproximadamente 13.000 millones. La urgencia de la transición se ha visto reforzada por el reciente aumento de los precios del gas, que han subido un 41% en comparación con el año anterior debido al conflicto en Irán y al cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de energía.
Ahorro en importación de combustibles fósiles
Según el estudio, la capacidad eólica y solar ya instalada en el país evitará en 2026 gastos de importación de combustibles fósiles por valor de 4.700 millones de dólares. Los analistas destacan que, a diferencia del gas o el petróleo, que deben adquirirse de manera constante, la energía renovable requiere una inversión inicial y puede producir electricidad durante décadas.
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Otro de los grandes desafíos será la expansión de la red eléctrica. Mientras la demanda crece rápidamente en el área metropolitana de Seúl, impulsada por la industria de semiconductores y el desarrollo de la inteligencia artificial, buena parte de la generación renovable se concentra en regiones alejadas como Honam y Yeongnam. La limitada capacidad de transmisión actual constituye un importante cuello de botella.
Para resolverlo, el Gobierno impulsa una red nacional de corriente continua de alta tensión, complementada con tecnologías digitales, sistemas avanzados de predicción de demanda, almacenamiento energético y una mayor integración de recursos distribuidos. Además, el país planea alcanzar 10 GW de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo y ampliar significativamente la capacidad de baterías conectadas a la red.
Los expertos consideran que Corea del Sur cuenta con ventajas competitivas relevantes, entre ellas una potente industria de paneles solares, baterías y transformadores eléctricos. También dispone de capacidades avanzadas en tecnologías emergentes como la integración de vehículos eléctricos en la red. Si logra superar los obstáculos regulatorios y de infraestructura, el país no solo podría garantizar su seguridad energética, sino también convertirse en exportador de soluciones tecnológicas para la transición energética global.
