
Ya te lo adelantamos hace algunos días pero ahora se ha confirmado. El Congreso de los Diputados ha tumbado la deducción del 15% en el IRPF por la compra de coches eléctricos y la instalación de puntos de recarga tras cancelar el decreto ómnibus que la prorrogaba a 2026, dejando en el aire uno de los pocos incentivos fiscales directos para la electrificación del parque automovilístico.
Como sabes, esta deducción permitía a los particulares restar un 15% del importe de la compra de un vehículo eléctrico, híbrido enchufable o de pila de combustible nuevo en la cuota estatal del IRPF, con una base máxima de 20.000 euros y un ahorro máximo de unos 3.000 euro. Esa misma ventaja fiscal se extendía también a la instalación de puntos de recarga domésticos, con una deducción del 15% sobre el coste y un techo de unos 600 euros, siempre que se cumplieran los requisitos de plazo y uso.
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La medida formaba parte del paquete ligado al Real Decreto‑ley 8/2023 y al llamado “escudo social”, donde el Gobierno agrupó distintas actuaciones para afrontar la crisis energética y apoyar la transición hacia la movilidad eléctrica. Su prórroga a 2026 se había anunciado como un complemento a las ayudas directas tipo MOVES y al futuro plan Auto+, con la idea de dar continuidad a un incentivo que el sector consideraba clave para sostener la demanda.
Impacto para el mercado
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La desaparición de esta herramienta fiscal encarece de facto el coste total de propiedad del vehículo eléctrico en un momento en el que la diferencia de precio frente a un modelo de combustión sigue siendo uno de los principales frenos para el comprador medio. Además, rompe la señal de estabilidad que el sector venía reclamando: fabricantes, importadores y patronales vienen insistiendo en que los incentivos deben ser previsibles, de tramitación sencilla y con horizonte temporal amplio si se quiere acelerar la penetración del coche eléctrico.
¿Qué escenario se plantea ahora?

