
Es habitual que los neumáticos no cuenten con toda la atención que en realidad se merecen. Algo incomprensible, más aún cuando uno recapacita y piensa que es el único elemento del vehículo que está en verdadero contacto con el asfalto. De él depende gran parte de nuestro confort e incluso de nuestro ahorro económico, pero sobre todo son básicos para garantizar la seguridad.
Ahora bien, la llegada del coche eléctrico parece haber cambiado dicha percepción. El incremento de peso provocado por las baterías, el par instantáneo o la obsesiva búsqueda de la eficiencia energética acompañada de esa necesidad de reducir las emisiones y ajustar al máximo el consumo han convertido al neumático en un elemento mucho más estratégico de lo que parecía hace apenas una década.
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Por eso, la compañía francesa nos presentó en Valencia sus nuevas gamas Primacy 5 energy y Pilot Sport 5 energy, dos productos con los que pretende responder a un reto especialmente complejo: combinar eficiencia energética, agarre, duración y confort sin que una característica penalice a la otra. Y lo cierto es que sin querer adelantar nada aún de su comportamiento, la sensación que dejan ambas familias es que Michelin está intentando anticiparse a una transformación mucho más profunda de la movilidad.
El neumático ya no puede diseñarse como hace veinte años
El coste de poseer un coche hoy en día es superior a hace cinco años ¿de cuánto hablamos?
Jean-Claude Pats, director de la línea de negocio de automóviles y dos ruedas del grupo, resumía durante la presentación una idea que refleja bastante bien hacia dónde evoluciona el sector: el neumático ya no es simplemente un componente de seguridad, sino un conjunto tecnológico que debe responder simultáneamente a desafíos medioambientales, económicos y dinámicos.
Primacy 5 energy: pensado para la nueva movilidad cotidiana
Mercedes-AMG GT XX, capaz de mantener velocidades cercanas a los 300 km/h durante varios días.
Sin embargo, durante nuestras pruebas, las aspiraciones fueron otras, ya que el encargado de montarlo para la prueba fue un Peugeot e-5008 (contacto). El test constaba de una frenada en esquiva y un slalom en mojado posterior, ofreciéndonos un grado de agarre muy elevado en un coche que tiende a ofrecer muchas inercias. No transmitió esa percepción “dura” o artificial que a veces aparece en algunos neumáticos desarrollados únicamente para maximizar eficiencia. La frenada fue contundente y el agarre en los cambios de dirección sorprendió incluso mejorando la respuesta de un modelo que tiene a ser tosco en esta situación.
