Conducimos el Mercedes-Benz GLB: el SUV familiar de hasta siete plazas que también quiere convencer como eléctrico

La segunda generación opta por la pluralidad mecánica.  - Mercedes-Benz

El Mercedes-Benz GLB siempre ha ocupado una posición singular dentro de la gama de la marca alemana tal y como ya comprobamos en su momento con la prueba del EQB. No es tan compacto como un GLA ni tan grande como un GLC (prueba), pero precisamente ahí reside buena parte de su atractivo: ofrece una carrocería manejable, estética de SUV y una sorprendente capacidad interior, con la posibilidad de montar hasta siete plazas. Ahora, la nueva generación da un paso importante en prácticamente todos los frentes: diseño, habitabilidad, tecnología, seguridad y, sobre todo, electrificación, al unificar bajo una misma nomenclatura lo que antes estaba separado.

Porque el nuevo GLB llega con una propuesta doble. Por un lado, versiones completamente eléctricas con arquitectura de 800 voltios, autonomías de hasta 631 kilómetros WLTP y cargas rápidas capaces de recuperar hasta 260 kilómetros en diez minutos. Por otro, variantes híbridas con motor de gasolina de 1,5 litros, tecnología de 48 voltios y capacidad para circular en modo eléctrico en determinadas condiciones urbanas. Es decir, Mercedes no plantea el GLB como un producto de transición, sino como una familia completa adaptada a distintos perfiles de uso en línea con lo que ya vimos en el CLA (prueba).

Sentido práctico

La tercera fila de asientos es opcional.  - Mercedes-Benz /></p><p>El nuevo GLB mide <strong>4,73 metros de largo, 1,86 metros de ancho y 1,69 metros de alto.</strong> Frente al modelo anterior, crece 98 milímetros en longitud y 60 milímetros en batalla, una cifra especialmente relevante porque repercute directamente en el espacio interior. La distancia entre ejes alcanza ahora los 2.889 milímetros, lo que permite ofrecer más espacio para las piernas en la segunda fila y una sensación de amplitud superior.</p>
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Esta mejora se nota especialmente en las plazas traseras. Mercedes anuncia hasta 68 milímetros adicionales para las piernas en la segunda fila, además de una mayor altura libre en las dos primeras filas. La tercera fila (opcional por unos 1.500 euros), permite acomodar pasajeros de hasta 1,71 metros, tres centímetros más que antes. No convierte al GLB en un monovolumen de gran tamaño, pero sí en uno de los pocos SUV compactos premium capaces de ofrecer siete plazas para usos ocasionales o familiares.

La segunda fila se puede desplazar 14 cm.  - Mercedes-Benz /></p><p>Además, gracias al <strong>desplazamiento longitudinal de la segunda fila hasta 140 milímetros</strong>, permite jugar con el espacio para pasajeros o maletero según las necesidades del momento. Es una solución especialmente útil en un coche familiar, donde no todos los viajes son iguales: a veces importa más el hueco para las piernas; otras, la capacidad para cargar bolsas, mochilas, sillas infantiles o equipaje de vacaciones.</p>
<h3>Al fondo hay sitio</h3>
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En ruta, esto se traduce en una pisada noble, en un perfecto aislamiento y en un control total de la situación con un coche que no está pensado para hacer grandes alardes deportivos pero que no se descoloca. Ojo, no llega a ser tan ágil y directo como el CLA pero el hecho de asentarse sobre su misma plataforma le ha hecho ganar muchos enteros dinámicos.

Un GLB más completo y mucho más ambicioso

El híbrido y el eléctrico cuestan lo mismo. - Mercedes-Benz /></p><p>El nuevo Mercedes-Benz GLB no se limita a actualizar una fórmula conocida. Crece en tamaño, mejora claramente la habitabilidad, conserva la posibilidad de siete plazas y añade una gama eléctrica técnicamente ambiciosa. La autonomía de hasta 631 kilómetros WLTP, la arquitectura de 800 voltios y la capacidad de carga rápida lo colocan entre los <strong>SUV familiares eléctricos más interesantes de su segmento.</strong></p>
<p>Su enfoque también resulta coherente con el momento actual del mercado. Mercedes no abandona de golpe las mecánicas de combustión electrificadas, pero sitúa el foco tecnológico en las versiones eléctricas. Tanto es así que la <strong>tarifa entre el eléctrico y el híbrido de acceso es prácticamente la misma: 55.925 euros del primero frente a los 55.200 euros del segundo</strong>. Es decir, que la firma alemana busca captar la atención hacia la etiqueta CERO.</p>
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