
La transición energética mundial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad medible. En 2025, los 38 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registraron un hecho histórico: por primera vez, todos ellos produjeron menos electricidad a partir de combustibles fósiles que en sus años de máximo consumo, según Ember. El cambio marca el inicio de un declive estructural del carbón, el petróleo y, progresivamente, también del gas en las economías más desarrolladas del planeta.
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Los datos muestran con claridad la magnitud de la transformación. Desde el pico alcanzado en 2007, la generación eléctrica basada en combustibles fósiles en la OCDE ha caído un 19%, pasando de 6.753 teravatios hora (TWh) a 5.440 TWh en 2025. En aquel año, las fuentes fósiles representaban el 63% de toda la electricidad producida por el bloque; hoy su participación se ha reducido al 48%, casi diez puntos por debajo del promedio mundial.
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Pese a ello, las perspectivas apuntan a una caída continuada de los combustibles fósiles en los próximos años. Cerca del 80% de los miembros de la OCDE ya han anunciado planes para eliminar progresivamente el carbón o completar su abandono. Incluso en países sin fechas oficiales, la rápida expansión renovable está reduciendo su dependencia.
Australia, históricamente ligada al carbón, planea alcanzar un 82% de generación renovable para 2030. Algunos territorios ya muestran el potencial de esta transformación: Australia Meridional obtiene actualmente cerca de tres cuartas partes de su electricidad de la energía solar y eólica.
En Estados Unidos, la transición avanza impulsada por políticas estatales más ambiciosas que las federales. California se ha propuesto alcanzar un sistema 100% renovable en 2045, mientras otros estados como Minnesota o Connecticut fijaron objetivos similares para 2040.
La competitividad económica de las renovables explica buena parte de esta aceleración. La energía solar y eólica ya son significativamente más baratas que las centrales de gas de ciclo combinado. En 2025, el coste promedio de producir electricidad solar se situó en 39 dólares por megavatio hora, frente a los 102 dólares del gas. Incluso la eólica marina, tradicionalmente más costosa, ha alcanzado prácticamente la paridad.
La caída del precio de las baterías refuerza aún más esta tendencia. Los sistemas híbridos de energía solar con almacenamiento cuestan ya casi la mitad que la generación eléctrica basada en gas. La transición energética, por tanto, ya no responde únicamente a razones climáticas, sino también a criterios económicos y de seguridad energética.
Las renovables superan al carbón
El fenómeno se extiende más allá de las economías desarrolladas. A escala mundial, 2025 marcó otro hito histórico: por primera vez en más de un siglo, las energías renovables superaron al carbón en participación dentro de la generación eléctrica global. La energía solar y eólica cubrieron prácticamente todo el crecimiento de la demanda mundial durante el año.
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China e India, dos gigantes energéticos tradicionalmente dependientes del carbón, registraron también descensos en su generación fósil. En China, la producción eléctrica basada en combustibles fósiles cayó un 0,9%, mientras la generación solar se disparó un 40%. India redujo un 3,3% su generación fósil tras un fuerte crecimiento renovable.

