
Hace apenas cinco años, hablar de recarga pública en España era hacerlo de una infraestructura todavía incipiente. A finales de 2020, el país contaba con en torno a 8.000 puntos de acceso público, una cifra que reflejaba tanto el potencial de crecimiento como las limitaciones de un sistema aún en fase inicial. Hoy, el escenario es radicalmente distinto.
A 1 de abril de 2026, España dispone ya de 53.414 puntos de recarga pública operativos, según los datos de la AEDIVE. El salto cuantitativo es evidente y confirma que el despliegue de infraestructuras ha entrado en una fase de consolidación, acompañando el crecimiento del vehículo eléctrico en el país.
Un crecimiento sostenido, pero no exento de retos
El avance de la red en los últimos años ha sido constante. Sin ir más lejos, España cerró 2025 con 50.000 puntos operativos, lo que supone que en apenas unos meses se han añadido varios miles de nuevas conexiones disponibles para los usuarios. Este incremento refleja el esfuerzo conjunto de operadores, administraciones y empresas energéticas por acelerar la electrificación del transporte.
El Ejecutivo aprueba la deducción del 15% en la compra de electrificados y puntos de recarga
Esta concentración contrasta con la menor presencia de puntos en zonas rurales o menos pobladas, donde la capilaridad de la red sigue siendo limitada. El resultado es un mapa de recarga todavía irregular, que plantea desafíos en términos de cohesión territorial y confianza del usuario.
La potencia, clave en la experiencia de uso
Programas de ayudas, objetivos climáticos y marcos regulatorios han contribuido a dinamizar un sector que hace solo unos años avanzaba con mayor lentitud. No obstante, el sector sigue reclamando una mayor simplificación administrativa. Los plazos para la puesta en marcha de nuevas instalaciones, en ocasiones largos y complejos, continúan siendo uno de los principales obstáculos para acelerar el despliegue. En paralelo, la colaboración entre operadores privados y administraciones públicas se consolida como un eje fundamental para seguir ampliando la red de manera eficiente.
Relacionado:
Daniel Pérez (Zunder): «Recargar un coche hoy puede ser tan sencillo y rápido como repostar»
El incremento de la infraestructura de recarga está estrechamente ligado a la evolución del parque de vehículos electrificados. A medida que aumenta el número de coches eléctricos en circulación, la presión sobre la red también crece. Por ello, el reto ya no es únicamente aumentar el número de puntos, sino hacerlo de forma planificada. La ubicación estratégica, la interoperabilidad entre plataformas y la fiabilidad del servicio serán factores determinantes en los próximos años.
