La ofensiva de productos eléctricos de Mercedes-Benz pasa por lanzar hasta 40 modelos nuevos de aquí a 2027, y el CLA es el primero de una nueva oleada sustentada en la plataforma modular MMA. Desde su lanzamiento en 2013, el CLA ha sido la puerta de acceso a las berlinas de la firma y la declinación más deportiva del Clase A, democratizando aquel concepto de “coupé de cuatro puertas” inaugurado por el CLS.
La tercera generación que nos ocupa da un salto en diseño, calidad percibida y eficiencia, y lo hace abrazando por completo la electrificación: de momento solo se venderá con motores electrificados, con el protagonismo absoluto de las versiones 100% eléctricas. No es casualidad que haya sido reconocida como mejor berlina eléctrica de 2025 y que haya obtenido el título de Coche del Año en Europa, síntoma de que el producto llega en un momento clave para la marca y para el mercado.
Diseño exterior: aerodinámica y presencia de berlina coupé
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El centro de operaciones es el sistema MBUX Superscreen, que sustituye a la anterior Hyperscreen pero mantiene el concepto de “tablero de pantallas” de lado a lado. Está formado por un cuadro de instrumentos de 12,3 pulgadas y dos pantallas centrales de 14 pulgadas, una de ellas opcional frente al acompañante; en las unidades probadas, ese espacio se resolvía con un panel decorado con estrellas en lugar del monitor adicional.
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En cuanto al espacio de carga, el CLA berlina ofrece 405 litros de maletero, una cifra algo por debajo de la media del segmento y condicionada por la boca de carga y la tapa. La gran novedad, especialmente relevante en un eléctrico, es la incorporación de un frunk delantero de 101 litros, incluso más grande que el del Tesla Model 3, perfecto para alojar los cables de carga, mochilas o equipaje ligero de uso diario.
Tesla Model 3 (prueba), que arranca en torno a los 39.990 euros (o incluso algo menos en versiones Estándar y también por encima de un Polestar 2 (prueba) de acceso, que ronda los 48.200 euros.
Frente a un BMW i4 (prueba) en cambio, el CLA resulta ligeramente más económico, ya que el modelo bávaro suele partir por encima de los 58.000 euros en configuraciones equivalentes. El argumento del Mercedes no está en ser el más barato, sino en la combinación de calidad percibida, acabados, tecnología, eficiencia y el peso de un logotipo premium europeo, un cóctel que ha sido clave para su éxito en los premios y en la percepción del mercado.













