
La reciente escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado un fuerte aumento de los precios del gas, reavivando las preocupaciones sobre la dependencia energética de la Unión Europea. En los primeros diez días de la crisis, el encarecimiento de los combustibles fósiles ya ha incrementado en unos 2.500 millones de euros la factura de importaciones energéticas del bloque, según Ember.
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El detonante ha sido la interrupción de suministros tras ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, que llevaron al cierre efectivo del estrecho de Ormuz —clave para el tránsito de cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial—. Además, ataques iraníes en la región provocaron el cierre de la planta catarí de Ras Laffan, responsable de alrededor del 20% del GNL global.
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Se disparan los precios del gas
Como consecuencia, el precio del gas en Europa (referencia TTF) subió casi un 50% en una semana, hasta una media de 45 €/MWh, encareciendo más de un 50% la generación eléctrica con gas.
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Según los analistas, reformar de nuevo el mercado eléctrico no resolverá el problema estructural. La única forma de proteger a Europa frente a futuras crisis energéticas pasa por acelerar la expansión de las renovables, el almacenamiento, la flexibilidad de la demanda y la electrificación, reduciendo así la dependencia del gas.
