
El pasado 21 de febrero fue el quinto día de la festividad del Año Nuevo Lunar. Una fecha que a simple vista podría no decirte nada siempre que no seas un ciudadano chino residente en nuestro país. Pero si nos ceñimos al sector del automóvil, más concretamente al de los vehículos eléctricos, fue un día histórico. Porque en dicha jornada, **NIO **alcanzó un máximo histórico de intercambios de batería. En total fueron 175.976 cambios de paquetes que, ojo, si los repartiéramos en las 24 horas del día, equivaldría a una media de un cambio cada 0,5 segundos.
Un dato cuanto menos impresionante que, encima, no fue un pico aislado, sino el punto culminante de una secuencia de récords diarios durante las vacaciones. Y es que en los días previos ya se habían registrado 158.290, 165.898 y 170.305 cambios, encadenando cuatro jornadas seguidas con máximos históricos conforme millones de conductores se desplazaban por el país. En menos de una semana, la compañía asegura haber prestado un millón de servicios de intercambio, algo inédito hasta la fecha en su red.
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Más allá del impacto mediático, estos números funcionan como un test de estrés real sobre la infraestructura de NIO en uno de los momentos de mayor demanda del año. El resultado es una prueba de que el modelo de batería intercambiable ya no es un experimento, sino una operación industrial madura capaz de absorber picos de uso comparables a los de los combustibles fósiles.
De los primeros pilotos a la cuarta generación de estaciones

Esta mejora no llega solo por la parte mecánica. Las nuevas estaciones incorporan sistemas de posicionamiento basados en LiDAR y un potente procesamiento con plataformas como Nvidia Orin X, lo que permite que el vehículo se sitúe y complete el proceso de forma totalmente automatizada, sin intervención del usuario más allá de iniciar la operación desde la pantalla central del coche o desde la app.
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La compañía también está utilizando estas rutas como escaparate de marca y de modelo de uso del vehículo eléctrico. Tras abrir corredores emblemáticos como Sichuan–Tíbet y Yunnan–Tíbet, este año está previsto el estreno de una “Ruta de la Seda” eléctrica entre Xi’an y Khorgos, de 3.133 kilómetros, salpicada con 33 estaciones de carga e intercambio y diseñada para recorrer algunos de los grandes destinos turísticos del oeste del país.
Una expansión creciente para 2026

