
Aunque con altibajos gubernamentales, todos hemos interiorizado que a partir de 2035 ya no se podrán vender coches con motores de combustión que emitan gases nocivos (a excepción de aquellos que empleen combustibles sintéticos). Pues bien, no contentos con ello, en la Comisión Europea han puesto el foco ahora en las empresas de alquiler y según las informaciones publicadas en varios medios alemanes se estaría ultimando una normativa que restringiría la compra de vehículos de combustión por parte de estas compañías a partir del 2030.
Una medida que afectará a todas las empresas, poniendo el foco no solo en las más representativas como Europcar, Sixt o Avis, sino también las más pequeñas ya que aunque aún no hay confirmación oficial, de seguir adelante, los únicos modelos disponibles serían los 100% eléctricos.
¿Cómo afectará la medida?
reparaciones de estos vehículos resultan también más costosas para las compañías del sector, lo que podría incrementar las tarifas.
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Si el plan sale adelante, el proceso supondría un claro adelanto respecto a la prohibición general para la venta de coches nuevos de combustión, prevista en la UE para 2035. A partir de 2030, un volumen muy importante del mercado quedaría ya vetado para los modelos gasolina y diésel, pues las ventas a empresas de alquiler representan aproximadamente el 20% de las matriculaciones de nuevos vehículos en Europa. Si sumamos el resto de flotas corporativas, las operaciones de renting y leasing acaparan hasta un 60% del mercado. Esto podría motivar a los fabricantes a adelantar el fin de sus gamas de combustión mucho antes, al perder el soporte de estos grandes compradores institucionales.
Sin respuesta oficial, de momento
mercado de ocasión, limitando la oferta para quienes aún prefieran o necesiten un vehículo tradicional. Igualmente, la reducción de demanda de modelos de este tipo podría llevar a los fabricantes a recortar aún más el número de versiones de combustión disponibles, impactando posibles empleos en la industria.
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La Comisión Europea, por ahora, no ha confirmado oficialmente la fecha límite de 2030 para la compra de vehículos térmicos por parte de las flotas, aunque sí reconoce que el tema está sobre la mesa y que se estudia endurecer de forma significativa los requisitos de sostenibilidad en el sector. En definitiva, si la regulación se aprueba, los viajeros que alquilen vehículo en Europa deberían prepararse para un futuro 100% eléctrico en cuestión de pocos años.
