
El sector energético de Brasil está a punto de añadir 76 gigavatios (GW) de nueva capacidad solar y eólica terrestre hasta 2035, impulsado principalmente por proyectos que buscan aprovechar los descuentos en las tarifas de transmisión y distribución, así como por las instalaciones solares distribuidas, que se prevé que crezcan a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,5 %, según el último análisis de Wood Mackenzie.
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A pesar de esta importante expansión prevista, el crecimiento de las energías renovables se ha desacelerado significativamente en comparación con los últimos años, según el último informe de Wood Mackenzie sobre las perspectivas a largo plazo del mercado eléctrico brasileño.
Aumento de las curtailments
La desaceleración se debe a múltiples retos del mercado, entre los que se incluyen las actuales condiciones de exceso de oferta, el aumento de las tasas de restricción, el incremento de las tarifas de los módulos fotovoltaicos, las nuevas tarifas de uso de la red que erosionan el rendimiento de las inversiones y las complicaciones operativas con las empresas de distribución.
“Dada la prolongada ventana para las subvenciones tarifarias, los generadores de energía renovable están posponiendo sus estrategias comerciales hasta que se resuelvan las incertidumbres normativas y mejoren los precios”, afirma Marina Azevedo, analista senior de energía de Wood Mackenzie.
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“El aumento de la capacidad de transmisión por sí solo no resolverá el problema de la escalada de la reducción”, afirma Fernando Dorand, analista energético de Wood Mackenzie. “Las medidas de respuesta a la demanda y las baterías ayudarán a absorber el exceso de oferta de energía del noreste. Las baterías permitirán a los generadores convertir esa energía desperdiciada en oportunidades de arbitraje energético y revertir las pérdidas de beneficios a las que se enfrentan”.
Sin embargo, sigue siendo necesario el apoyo normativo. Los elevados costes de capital hacen que esta tecnología siga requiriendo incentivos normativos, como la subasta prevista centrada en el almacenamiento. Cualquier aplazamiento de esta subasta pone en peligro las previsiones de despliegue de baterías y aumentaría aún más los riesgos de restricción.
