
Recuperar el litio, el níquel o el cobalto de una batería usada es solo una parte del proceso de reciclaje. El verdadero reto industrial consiste en conseguir que esos materiales tengan la pureza y las prestaciones necesarias para volver a utilizarse en una batería nueva. Porsche acaba de completar ese paso con la fabricación de celdas cuyo material activo del cátodo procede íntegramente de materias primas recicladas de sus propios vehículos.
El avance forma parte de un proyecto piloto iniciado en 2025 junto a la empresa alemana cylib, especializada en el reciclaje de baterías. La compañía ha conseguido sustituir por completo las materias primas vírgenes utilizadas en el material activo del cátodo por elementos recuperados, principalmente litio, níquel, cobalto y manganeso. Las nuevas celdas ya están siendo sometidas a pruebas para comprobar si pueden cumplir los requisitos de las baterías de alto rendimiento de Porsche, aunque la marca no ha confirmado todavía su utilización en vehículos de serie.
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Las primeras pruebas apuntan a la viabilidad técnica del proceso, según el fabricante, aunque todavía quedan por comprobar aspectos relacionados con la calidad, la durabilidad y las prestaciones. Porsche espera obtener más resultados durante finales de este año y utilizarlos para decidir si estos materiales pueden incorporarse a la producción en serie.
La colaboración con cylib ya ha comenzado a trasladarse a la gestión habitual de las baterías usadas de la marca. Desde mayo de 2026, las unidades retiradas en los Centros Porsche de Alemania se reciclan mediante un proceso basado en agua. Los materiales obtenidos quedan registrados en una cuenta específica que permite llevar su trazabilidad. Porsche prevé que estén disponibles a partir de 2028 para la fabricación de nuevas celdas, tanto por parte de la propia compañía como de determinados socios industriales.
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Porsche se ha adelantado a esas exigencias con un proyecto que todavía debe superar las pruebas de validación industrial. La compañía no ha comunicado el coste de fabricación de las nuevas celdas ni el volumen que podrá producir con materiales recuperados. El siguiente paso será comprobar si esa calidad puede mantenerse a escala industrial y con un coste que permita incorporar el reciclaje de forma habitual a la producción de sus vehículos eléctricos.
La carga inductiva ya está presente en el Cayenne
Cayenne Electric ya puede encargarse con su sistema de carga inalámbrica, una solución que elimina la necesidad de conectar el cable cada vez que se aparca. Los componentes están disponibles para pedidos en Alemania y otros mercados europeos, con un despliegue internacional progresivo, si bien no se detalla nada en relación al mercado español.
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Como te explicamos en su momento, el funcionamiento es sencillo: basta con estacionar el vehículo sobre una base instalada en el suelo para que la recarga comience automáticamente. El sistema utiliza un receptor incorporado en el coche y una plataforma resistente a la intemperie, por lo que también puede instalarse en aparcamientos exteriores. La potencia máxima alcanza los 11 kW, con una eficiencia aproximada del 90%, cifras que permiten utilizarlo como alternativa a un cargador doméstico convencional.

